El huaylas
Uno de las bailes típicos de la sierra del Perú es el huaylas, de origen rural, entre pastoril y agrícola, siempre con signos de alegría, vigor y sano desafío. Los ejecutores son principalmente gente joven, soltera, cerca de los peligrosos linderos con el matrimonio.
Haremos una referencia del huaylas o huaylarsh, desde sus remotos orígenes hasta aproximadamente mediados del siglo XX. Especialmente durante los meses de la maduración de la agricultura, un poco más allá de los valles, en las colinas donde pastoreaban especialmente las ovejas, las muchachas casaderas, en horas de la tarde, próximo al descanso, irrumpían en las cimas cantando el huaylas a paso de camino, llevando una pequeña bandera, generalmente blanca. Podían ser solo dos chicas o tres. No eran grupos grandes, pues se juntaban de preferencia quienes eran amigas que compartían el cuidado del ganado sin problemas y podían resolver cualquier imprevisto entre ellas. Lo interesante se producía cuando las pastoras de otros rebaños, en las colinas aledañas también formaban grupos que igualmente cantaban huaylas, llevando la banderita a veces improvisada con la manta blanca de una de las jóvenes. Este entusiasmo crecía si alguno de los grupos lograba la presencia de un varón soltero para que se encargue de llevar ondear con más energía la bandera, al lado derecho del grupo, todos cogidos de la mano, en grupo compacto. El único instrumento musical que a veces llevaba el joven era una quena. Lo fundamental era que de cuando en cuando diera un guapido enérgico, en dos tiempos.
Era, primero, un contrapunto de canto. Pero si dos grupos de jovencitas lograban cada cual la presencia de un soltero, entonces el reto del canto llegaba al clímax. Ambos grupos debían converger en la parte más alta de una de las colinas, para allí medir fuerzas. El triunfo era para quien lograba echar abajo la bandera del contrincante. Era una forma sana de diversión que surgía espontáneamente.
Pero estas escenas cambiaron al crecer las ciudades y cuando la influencia urbana va logrando también las formas de interpretación de las canciones y las danzas. Siempre se fueron produciendo cambios. El impacto de la postguerra del 45 llegó hasta la Cordillera de los Andes. Creció la minería, mucha gente del campo migró a las ciudades y a las minas, los campesinos comenzaron a consumir más ampliamente productos industrializados.
El mundo bucólico de los Andes ingresaba fuertemente a un mundo urbano. Y el huaylas se fue haciendo diferente. Este hecho se aprecia también en la distribución de la población, que de ser significativamente rural pasa a concentrarse cada vez más en las ciudades.
Para la década de los sesenta, el huaylas ya había logrado carta de ciudadanía como una danza propia del valle del Mantaro. Huayucachi, Huancán, Viques, Pucará y Sapallanga irrumpieron en sendos concursos, con atuendos vistosos cada vez más sofisticados, pero sin olvidar su origen de campo, como la evidencia del sombrero, incluyendo forma y color. Ahora, el huaylas era un baile de destreza y galanteo, con una orquesta de arpa, saxofones, clarinetes y violines. Los guapidos se hicieron múltiples, cortos y con aire de suficiencia.
Ya en los años setenta, algunos señalaban más de veinte pasos diferentes, todos inspirados en tareas propias del campo. Yoder Arauco, por ejemplo, nos ilustró sobre estos pasos. Lo que hoy se conoce ya tiene estudios importantes, como el que ha realizado Apolinario Mayta y el Grupo de Arte Tuky, en Danzas y estampas de Junín.




Comentarios sobre El huaylas
sSDFEGFGSAGRSDF
s cuchen tokio hotel
hazta las patas esta masl eso pertenece la regeton
esto esta hasta las patas no entiendo nada
el huaylas es una cochinada estupida
seria mejor q lo arreglen xq estoy investigando para un trabajo i no se entiende nada