Blanca Varela: Siempre poesía
Blanca Varela (Lima, 1926) es, sin duda, la voz poética femenina más destacada de la literatura peruana contemporánea. Su trascendencia se extiende hasta la lírica hispanoamericana y a la poesía castellana en general. Con Blanca Varela nos encontramos ante una creación que escapa a los moldes tradicionales del contenido y la forma, con una nueva actitud ante la vida y la literatura. Con alta precisión, para nuestro criterio, Ana María Gazzolo afirma que se trata de una "poesía hermosa, en su áspera ternura".
SIEMPRE
No eres tú.
Siempre yo.
Casa, árbol, dolor,
ventana, pan, baile, temor.
Siempre yo.
Siempre saliéndome al paso.
(De: Luz del día)
VALSES (Fragmento)
Siempre amé lo confieso
tus paredes aladas transparentes
con enredaderas de campanillas
como en Barranco cuando niña
miraba a una pareja besarse bajo un árbol.
Tras la ventana adoraba mi fiebre
mi enfermedad llena de espejos
donde yo era todo a un tiempo
el árbol la caricia
la sombra que ocultaba el rostro de los amantes
y la tarde abriéndose como una fruta otoñal
sobre el acantilado a la izquierda
como para enseñarme que el crepúsculo
llega primero al lado del corazón.
Hogueras en un huerto
donde las horas danzaban sin prisa.
El minuto era eterno.
¡Qué misteriosas voces!
¿Por qué cantaban enntonces?
(De:Valses y otras falsas confesiones)
HISTORIA
puedes contarme cualquier cosa
creer no es importante
lo que importa es que el aire mueva tus
labios
o que tus labios muevan el aire
que fabules tu historia tu cuerpo
a toda hora sin tregua
como una llama que a nada se parece
sino a una llama
(De:Valses y otras falsas confesiones)
CASA DE CUERVOS
porque te alimenté con esta realidad mal
cocida
por tantas y tan pobres flores del mal
por este absurdo vuelo a ras de pantano
ego te absolvo de mí
laberinto hijo mío
no es tuya la culpa
ni mía
pobre pequeño mío
del que hice este impecable retrato
forzando la oscuridad del día
párpados de miel y la mejilla constelada
cerrada a cualquier roce
y la hermosísima distancia
de tu cuerpo
tu náusea es mía
la heredaste como heredan los peces la
asfixia
y el color de tus ojos
es también el color de mi ceguera
bajo el que sombras tejen sombras y
tentaciones
y es mía también la huella
de tu talón estrecho
de arcángel
apenas posado en la entreabierta ventana
y nuestra para siempre
la música extranjera
de los cielos batientes
ahora leoncillo e
ncarnación de mi amor
juegas con mis huesos
y te ocultas entre tu belleza
ciego sordo irredento
casi saciado y libre
como tu sangre que ya no deja lugar
para nada ni nadie
aquí me tienes como siempre
dispuesta a la sorpresa de tus pasos
a todas las primaveras que inventas
y destruyes
a tenderme -nada infinita- sobre el mundo
hierba ceniza peste fuego
a lo que quieras por una mirada tuya que
ilumine mis restos
porque así es este amor
que nada comprende y nada puede
bebes el filtro y te duermes
en ese abismo lleno de ti
música que no ves
colores dichos
largamente explicados al silencio
mezclados como se mezclan los sueños
hasta ese torpe gris que es despertar
en la gran palma de dios
calva vacía sin extremos
y allí te encuentra
s sola y perdida en tu alma
sin más obstáculo que tu cuerpo
sin más puerta que tu cuerpo
así este amor
uno solo y el mismo con tantos nombres
que a ninguno responde
y tú mirándome
como si no me conocieras
marchándote
como se va la luz del mundo
sin promesas y otra vez este prado
este prado de negro fuego abandonado
otra vez esta casa vacía
que es mi cuerpo
adonde no has de volver
(De: Ejercicios materiales)
COMO EN UN CUADRO
como en un cuadro estrecho y sin extremos
pasa él cabizbajo
algo inclinado sobre su sombra
se va se escapa con la luz
que voltea cualquier esquina
ella frente al espejo
parece joven y retoca sus labios y mejillas
como si fueran ajenas
mientras su imagen desde otro mundo
sencillamente le sonríe
en el recuerdo la juventud es un misterio
un objeto tan ajeno como la muerte
o el propio nacimiento
aunque también al otro lado existan flores
toda clase de flores
las oscuras carnívoras y las tenues
las ansiosas las suaves
las que transcurren y pasan por la tela
cada vez más estrecha
nubes de una estación que termina
restos de soles fugitivos
plegados en un cielo demasiado lejano
y luego en blanco y negro hay música
y voces que se apagan
(De: Concierto animal)



